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¡Cuidado! Evitar realizar estos 7 malos hábitos para mantener tus alimentos.

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El mantener los alimentos en buen estado se llama conserva ósea al resultado del proceso de la manipulación de los alimentos de tal forma que se evite o ralentice su deterioro (pérdida de calidad, comestibilidad o valores nutricionales).

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Los alimentos preparados no se deben conservar a temperatura ambiente, ya que corremos el peligro de que proliferen los microorganismos en el período que tardemos en consumirlos.

Una adecuada conservación de los alimentos es determinante para evitar su desperdicio a causa de la descomposición temprana.

Saber cómo almacenarlos y tener cuidado a la hora de manipularlos es importante para evitar que se contaminen con bacterias y otros microorganismos que pueden afectar la salud.

No obstante, muchos de los que piensan que saben hacerlo de la mejor forma tienen ideas equivocadas o cometen algunos errores que terminan en el desarrollo de una enfermedad.

Ya sea porque se olvida introducir en la nevera los que necesitan refrigeración o por dejar mucho tiempo fuera las comidas preparadas, las equivocaciones implican un riesgo que siempre se debe tener en cuenta.

Identificar estas malas costumbres y tratar de darles una solución es la única forma de eliminar las probabilidades de sufrir intoxicaciones u otros inconvenientes en el organismo.

Teniendo en cuenta que muchos ignoran cuáles son esos errores, a continuación queremos compartir una breve recopilación.

  1. No refrigerar a tiempo

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Los alimentos que no deben permanecer mucho tiempo a temperatura ambiente deben ser refrigerados lo antes posible.

El no mantenerlos en las condiciones que requieren puede facilitar la proliferación de bacterias y, por ende, después puede resultar perjudicial.

Lee también: ¿Sabías que las esponjas para lavar platos son una de las mayores fuentes de bacterias? ¡Conoce cómo limpiarlas y desinfectarlas!

  1. Refrigerar los huevos durante mucho tiempo

Ingredientes como los huevos deben ser consumidos en cierto lapso para que no se pierdan su frescura y buen sabor.

Conservarlos en el refrigerador está bien, pero no deben permanecer allí más de tres semanas. Si estos están cocidos, no deben ser almacenados más de una semana bajo ninguna circunstancia.

  1. Basarse en los olores de las comidas

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Una comida que presenta mal olor por supuesto tiene que ser desechada de inmediato; sin embargo, el error que muchos cometen es pensar que porque no presentan un mal aroma quiere decir que están en perfecto estado.

En este punto se debe tener en cuenta que el frío ayuda a evitar que algunos adquieran olores desagradables, pero eso no quiere decir que sea del todo seguro comerlos.

Los restos de platos no deben ser almacenados más de una semana y si contienen huevo o pescado tan solo se pueden guardar dos o tres días.

  1. Descongelar la comida sobre la encimera

El proceso de descongelamiento tiene un papel primordial en la prevención de la proliferación de patógenos dañinos.

Cuando se realiza a temperatura ambiente da tiempo suficiente para que las bacterias se multipliquen y colonicen el alimento.

La mejor forma de hacer este proceso es dejándolo en la parte baja del refrigerador, en agua fría o utilizando el horno microondas.

  1. Lavar las carnes

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Es muy común que algunos piensen que las carnes se deben lavar para reducir la presencia de microorganismos.

Este pensamiento es erróneo sencillamente porque el agua facilita la contaminación del alimento, más aún si este tiene contacto con el fregadero, la encimera u otra superficie.

  1. Almacenar juntas las comidas crudas con las cocidas

La mayoría busca optimizar el espacio de su refrigerador para que quepan la mayor cantidad de alimentos. Sin embargo, si los crudos quedan cerca de los cocidos y tienen algún tipo de contacto, es muy probable que más tarde ocasionen un problema de salud.

A esto se le conoce como contaminación cruzada directa y es bastante común en muchos hogares.

Las verduras o frutas llegan a alterarse por estar cerca de las carnes o comidas destapadas. También se puede dar el caso de que las sobras se contaminen por los microbios de los crudos.

La solución para no correr este riesgo es almacenar los alimentos cocidos en la parte superior de la nevera, evitando goteos o derrames.

Los crudos se deben situar en las partes inferiores, todos en sus respectivos recipientes herméticos para que no haya algún contacto.

Visita este artículo: Adelgaza fácilmente comiendo alimentos crudos

  1. Dejar comidas preparadas en el horno para comerlas al otro día

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Muchas comidas parecen conservarse bien a temperatura ambiente cuando se dejan de un día para otro.

El riesgo que existe con esta práctica es que los microorganismos aprovechan estas condiciones para multiplicarse de forma peligrosa, sobre todo durante el verano.  El problema es aún más grave si no hay algún tipo de protección  contra insectos.

Lo que más conviene es guardarlos en la nevera, siempre dentro de un recipiente con tapa.

¿Identificaste alguno de estos errores? Si es así, más te vale tener más cuidado la próxima vez. Recuerda que, más que por sabor, todas las comidas requieren un buen almacenamiento para no correr riesgos de infecciones o enfermedades.

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